La matanza del cerdo ha sido una costumbre arraigada a muchas zonas del interior de España. De hecho, este rito está en nuestros genes y se ha transmitido de generación en generación. Todo el mundo quería formar parte de ella en la localidad donde se celebraba, ya que pensaban que dicha contribución era importantísima para que todo saliese bien. Por otro lado, constituía tres días de frenético trabajo en casa.
Asimismo, la época del año elegida para su celebración es el invierno- de noviembre a marzo, más exactamente-, ya que las frías temperaturas evita posibles ataques de insectos a los embutidos y facilitan la cura de la carne.






No hay comentarios:
Publicar un comentario